sábado, 14 de noviembre de 2015



Ocho libros bellamente dibujados con historias de ovejas y lanas de todos colores, la gente que toma mate en sus diferentes versiones, guanacas pintadas en murallones del pasado tehuelche; la amistad de un niño de la pampa del corral con un huemul, hasta la vejez; la naturaleza quemada que sana en manos de duendes como una memoria de la magia, al estilo de la literatura infantil de los países invitados a esta versión de la FILSA, en especial de Suecia, con Selma Lagerlöf, la primera mujer en obtener algo que en los últimos 20 años se ha hecho más común, no tan raro: el Premio Nobel de Literatura. 


Encontramos también entre los cuentos la historia de unos niños amigos y un amor entrando a la adolescencia, y la resistencia de un hombre solitario y gruñón que descubre la risa con sus vecinos. Un grupo de animales que queriendo seguir lo humano descubre lo mejor de sus ritos, lo que no siempre se ve o que no siempre está.

Con binomios o nidos la Colección “Cuentos del Ñire”, Primera Colección de Literatura Infantil producida en la región, es una sutil muestra de Aisén, de un poco de lo mucho por develar a los ojos de los más pequeños, de las jóvenes y niños, de las niñas y los jóvenes que van creciendo en una tierra de ensueño, y que quizá aún no lo sepan, porque no la han viajado, no se han detenido a escuchar a un viejo, no han caminado en medio de los bosques o no han bailado chamame con la compañera. Es bueno abrir el cajón del Ñire, como el armario de C.S. Lewis en Narnia,  enterarse de qué hay allá, al otro lado, leer esos dibujos que saltan y comen la vista edificada con suaves lomajes y espesuras, ver esas historias que desenvuelven una tierra desde la estrella del alba a la estrella nocturna.

El fomento lector que tanto se intenta empoderar y goza de recursos y discursos a destajo, necesita de un tamiz diverso a la  industria, a la moda, a la producción en serie de un encanto que no siempre tienen o logran los cuentos infantiles de hoy, forzando el lenguaje como si fuera un elástico, produciendo estudios y doctorados para penetrar mundos tan sutiles a los que sólo se penetra con el alma liviana y natural, sin tanto racionalismo. Quedarse con el encanto del cuentista, de la ilustradora, de los cuentos y los dibujos que los corresponden. Nada más que eso, la sencillez de venir a contar historias.

Para consultas y ventas en Santiago y Zona Central contacte en el e-mail: 
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Extracto de: Visiones de un Aisén narrado desde el Ñire Negro en : http://letras.s5.com/cpar301015.html

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